EL PERRO NEGRO
El perro negro es un cuidador de un entierro, me dijeron. Yo pedí una explicación una vez.
¿Y por qué cuidador ?
Me dijeron mis abuelitos :
Ve, en antes, cuando no había bancos, la gente vendía sus animales y esa plata no la tenían en la casa, allí en la casa, allí en la casa si no la iban a esconder, por decirle a esa loma. Sólo el dueño de la plata sabía donde está la plata, iba en una ollita. Tenía la costumbre, para el secreto, para que no hallaran la plata, le enterraban con una cabeza de perro o un cuero de gato. Este cuero lo sacaban y lo cosían y ya servía como bolsa, este cuero. Enterraban allí la plata . Y entonces, si el dueño se moría y no daba a saber que allí quedaba un entierro entonces con e tiempo salía un gato. Pero era el cuidador de este dinero. El perro era también cuidador de un dinero. Le ponían sólo la cabeza de un perro negro. Al salir, ya no salía la cabeza sola si no todo completo.
EL PERRO NEGRO Y LA FAMILIA DE MARCELINO CHIROQUE
Fíjese que una señora vivía cerca de mi casa, justamente estaba hablando con el señor hace poco, con el esposo de esta finada. Dice que cuando ellos estaban durmiendo llegaba un perro, un perro negro, orejas grandes, dice, pecho blanco como lanudo y rabo banderudo, pero enrollado por arriba. O sea, creo que entiendo que tenía lana ¿no ? Rabo banderudo. Este perro siempre asustaba a la finada mujer. La despertaba que la lamía, dice la cara. Se despertaba y era un perro negro y nadie lo corría a este perro y tenía unos perros que les cuidaba y más bien no lo dormían, se ponían a aullar . Se sentaban los perros a aullar dice, no lo mordían como un perro cuando no conoce a otro perro que viene de afuera, se encaracha. O sea se pone malito y se pone a pelear ¿no ? Pero este no, más bien se corrían, volvían el rabo entre las piernas y se ponían a aullar.
Y así fue, la señora fue cayendo enferma, enferma y enferma, años se fue secando, secando. Y los curanderos le habían dicho :
-Un perro la llegaba asusta. ¿Es verdad o no ?
Dijo la señora :
-Sí es verdad me llegó a asustar.
-Ya y no sólo lo has visto si no todos en tu casa lo han visto.
-Sí verdad.
-Y es que todos en su casa pues lo vieron siempre salir. O si no tenía costumbre de lamer los platos. Por eso, aunque ustedes laven los platos, al otro día tienen ustedes que volverlos a lavar
- O sea que el perro te está chupando la sangre. Es un perro cuidador de una huaca. Y dice que los curanderos le decía :
- Ya no tiene remedio, ya se la ganó el perro.
Y cierto, murió la señraa, así como le habían dicho los curanderos.
- Va a morir bien flaquita, sequita, porque el perro se la chupó.
Y así fue, murió bien flaquita
El perro volvió aparecer al señor, al esposo. Dice que él una vez que estaba con la luz prendida, durmiendo dice, cuando de repente " !tlac !. Le sentía los lenguazos en la cara. Dice que despertó, el perro allí. Dice que se agarró un palo y se fue dándole garrotazos. Lo que le daba garrotazos, los garrotazos, cuenta, que daban al aire, nada. Pero él veía bien que le daba, pero el pallo cruzaba como si cruzaba un humo. Dice que el perro saltó los cercos, se lo siguió, dice a palos. Un perro distinto, dice, los demás perros más bien se ponían a aullar. Se lo siguió del corral a la loma, dice, y por allí se caían los chilalos, de miedo se caían, dijo él.
-Yo creo que esa es la cosa mala, voy a regresar.
Se regresó dice ; y de ahí, dice que se hizo curar. De ahí , cambió su casa ; vive por aquí no más. Se llama Marcelino Chiroque, es un señor ya de edad. Dice que él siguió al perro negro, que lo vió así, despierto, que luchó, peleó.
Este perro sale porque va asustando a varios. Asusta porque se le da la gana de salir a asustar, o el que encuentra cuando sale a pasear, lo asusta. Yo soñé, pero viéndolo en sueños, sólo durmiendo y de que allí donde había una casa que el caterpillar la barrió, por allí atrás, por esa loma, allí vive el perro. El perro era cuidador de un entierro de plata.