Huancabamba Chulucanas Ayabaca
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El bosque de Orquídeas

Chulucanas:
Buscando más allá de la cerámica

 

wpe2A.jpg (17852 bytes)Realizar un viaje a la provincia Chulucanas es tener la oportunidad de conocer un mundo que, aunque esté cerca de la ciudad de Piura, tiene sus peculiaridades: comenzando desde el clima y terminando por las costumbres de su amable y cálida  gente. Sobre ella, el sol imponente no la abandona ni un solo día. Aunque su mayor atractivo radica en  su famosa cerámica hecha en arcilla  y  de inigualable calidad esta tierra del mango y del limón, tiene mucho más que mostrarnos

¿Cómo conseguir boletos de viaje?
A pesar de sólo encontrarse a una hora y media de la ciudad de Piura, para viajar a Chulucanas, capital de la provincia de Morropón,  la gente se transporta en buses interprovinciales. El paradero de éstos se ubica a la altura del llamado “Puente Viejo”, junto a la empresa de transportes CIVA que también ofrece este servicio todos los días cada media hora.

Ni bien recorre el bus los destruidos caminos en las últimas lluvias del fenómeno El Niño se observa cómo se salé de la capital del departamento para conocer la verdadera realidad piurana:  pequeñas casas de adobe y caña Guayaquil es el paisaje que se repite constantemente. Las puertas de las viviendas siempre abiertas de par en par y los niños correteando junto a las gallinas y las cabras. 

Cruzando el puente una ciudad nos espera...
El letrero de bienvenida señala a los visitantes la llegada a Chulucanas.  En pocos minutos se llegará al paradero final, pero desde las ventanas del bus se pueden observar ciertas diferencias que la hacen un lugar distinto a la ciudad de Piura. Su atractivo principal radica en su condición semi-rural reflejada en sus calles y casas por ser intersección entre la sierra y la costa. Por ello, su clima de "bosque seco ecuatorial" confunde y no se sabe dónde nos encontramos. 

Dentro de sus paisajes naturales se encuentran los ríos Piura y Yapetero, puntos de encuentro de hombres, mujeres y niños que pescan, lavan y juegan. Igualmente, está el cerro Ñañapique, famoso al igual que el cerro Vicús por las historias que se cuentan de ellos: relatos orales que se transmiten de generación en generación.

wpe2C.jpg (21688 bytes)Calles de la ciudad
Aparentemente las calles chulucanenses no tienen obras de arte ni maravillas que ofrecer al visitante, ávido de descubrir nuevos mundos. Esto se debe a que la belleza de la ciudad radica en la singularidad de su sencillez reflejada en sus casas simples y similares así como también por la sensación de que el tiempo aquí no es veloz.

Una de las razones por las que no existen vestigios coloniales son el gran terremoto que azotó a Chulucanas a principios de este siglo y los fenómenos El Niño que azotaron a la ciudad durante este siglo.

Las costumbres de los habitantes se basan en  el sofocante calor que impera en la zona. Por ello, no ha de sorprenderse por el modelo reiterativo de la mayoría de las casas: de techo alto y muy ventiladas habitaciones interiores, además de puertas y ventanas abiertas  todo el día  de par en par, sin temor que algún amigo de lo ajeno intente ingresar a los recintos.

Pese a que cosas del exterior llegan diariamente a la ciudad, gracias a los medios de comunicación y grandes comerciales que abastecen al poblador con productos que abarcan desde artefactos eléctricos hasta pescado fresco, aún se pueden encontrar inmensas bodegas de principio de siglo con olor a kerosene y confite. Además, si se desea comprar alguna medicina se tiene la opción de encontrar algunas farmacias cuya infraestructura nos llevará a aquellas droguerías del siglo pasado con inmensos anaqueles, botellitas de colores y balanza de cruz para medir exactamente los componentes medicinales.

Y si la caminata fue agotadora y la  sed invadió el cuerpo no hay nada mejor que saborear una típica chicha de jora. Producto muy típico de la región hecho en base de maíz fermentado. Las banderas blancas colgadas en algunas casas significa que allí se vende esta bebida, preparada por las mujeres de la casa.

Los carteros dejaron sus bicicletas
A pesar que en los últimos tiempos los mototaxis han invadido la ciudad, el medio de transporte estrella es la bicicleta. Las hay de muchos colores pero de  un   solo modelo: grandes, pesadas, con timón doblado, timbre y parrilla, como las bicicletas que utilizan los carteros. Su uso es tan frecuente tanto en hombres como mujeres que sus calles recuerdan las de China, Cuba o Holanda, países donde este vehículo es más que un pasatiempo.

Quien desee tomar un mototaxi  no deberá pagar más de 1 sol, pero si se quiere conocer lugares más alejados, como el caserío La Encantada o el Asentamiento Humano Vate Manrique, morada de grandes ceramistas como Max Inga o Gerásimo Sosa, el precio del transporte puede subir hasta en 5 nuevos soles.