Huancabamba Chulucanas Ayabaca
Un poblado lleno de misterio.
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Las Huaringas
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Las ruinas de Aypate
El bosque de Orquídeas

LAS HUARINJAS

 

De Chamanes y bestias de carga

 Shhh.   Uaaa....
"Te florezco para que te vaya bien en tus
negocios, en el amor, en la salud y nada
se interponga en los planes que de vida tienes"

       Chamán o brujo en mesada

wpe25.jpg (62581 bytes)En la cumbre de las montañas, escondidas por el tiempo, unas lagunas reposan junto al cielo.  Sus aguas son cristalinas, nacen del subsuelo y las rocas que remoja son de distintos colores.  Ellas son las Huarinjas, un punto de energía, un centro magnético en medio de los andes.

Muchas son las historias que de ellas se cuentan.  Unos dicen que purifica de los males del mundo y revitaliza al ser humano que logra y se atreve meterse entre sus aguas. Otros, que tiene un misterio lleno de embrujo por las ceremonias que los chamanes realizan en ellas.  Y como siempre los últimos dicen que es un centro de paz donde uno se puede encontrar con la naturaleza y con uno mismo.  Y es que quienes las visitan, o logran hacerlo, se quedan impresionados por el lugar.

En total son catorce las lagunas purificadoras.  Las dos más cercanas se hallan a tres horas y media de camino.  Sus nombres son diversos, entre ellas: "La Shimbe", "La Negra", "El Águila", etcétera, con un significado aparente pero a la vez real.  Su fama ha llegado más allá de las fronteras y día a día arriba gente de todo lado para conocerlas y limpiarse de sus males.

La ceremonia que los chamanes realizan en las lagunas es tradicional.  La gente que asiste sigue los pasos con mucha cautela,  concentrados en mejorarse o limpiarse de toda la mala energía imperante en su cuerpo.  Llevan objetos de valor para que también las santifiquen: fotos, colonias, bebidas, prendas de vestir.  Si uno del grupo que llega hasta allá no cree en esos rituales, la ceremonia no surte el efecto debido -según ellos-, por ello todos deben participar, recibir los baños de colonia, darse una jaladita de tabaco con aguardiente y meterse a la laguna.

El peregrinaje a realizarse es largo y pesado.  Después de tres horas en automóvil uno tiene que alquilar una bestia -como llaman los de la zona a los caballos o mulas de carga- y cabalgar.  Caminando es imposible para los que no están acostumrados a la altura, ya que la trocha está llena de piedras y barro, y de subidas empinadísimas, como de bajadas.   Es realmente toda una odisea, una aventura inolvidable porque se presencian unos paisajes inóspitos, llenos de quebradas, riachuelos y arbustos de las alturas.  Pero lo más impresionante es, que después de cabalgar tres horas a rienda suelta y agotado por el calor del sol, aparece la laguna, el destino trazado, con una increible apasibilidad y misterio.

Los propietarios de las bestias corren todo el camino a tu lado llevando cargamento a su espalda, soportan más de siete horas el trote, sin cansarse ni debilitarse, ellos están acostumbrados a hacerlo todos los días.

Después de todo aquel trote, uno debe esperar en la noche para la famosa mesada, un ritual que consiste en cantar todos los males de las personas presentes allí con el fin de curarlos de ello.  Toman san Pedro, aguardiente para limpiarse.  Tiene una duración de nueve horas -de nueve de la oche a seis de la mañana.

Las Huarinjas guarda todo un misterio.  Quien visite Huancabamba no puede dejar de conocerlas y bañarse en sus aguas cristalinas y congeladas.  Su paisaje es inimaginable por lo que muchos forasteros regresan a recordarlo y a disfrutar del aire puro de la sierra.