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Tacorita:El lado oscuro de la ciudad

Ser comerciante es un oficio común en estos últimos tiempos entre muchos peruanos. Sin embargo, para ser un vendedor especializado en la compra-venta de objetos de segunda mano (considérese desde inservible chatarra hasta bien parados estéreos) se requiere de un buen olfato para los negocios y la habilidad de convertir lo inservible ,en útil. En Piura estos vendedores están reunidos en la zona màs peligrosa alejada del Mercado Modelo de Piura: Esto es el mundo de "tacorita".

La entrada es gratis, la salida...vemos

Ese sábado Piura seguía apacible y calurosa. Son las 8 de la mañana y los vendedores del sector Tacorita en el Mercado Modelo de Piura empiezan una nueva jornada.

Ubicado entre la iglesia católica Cristo Rey y la Plataforma Juan Velasco Alvarado, Tacorita, (llamado así por el parecido a un singular mercado del mismo nombre en la Lima de los 80`) alberga aproximadamente a 40 comerciantes dedicados, en su mayoría, a vender y comprar chatarra usada, repuestos diversos, catres, tuercas, etc.

El ingreso se realiza por tres entradas hechas de mallas metálicas: la puerta delantera está ubicada en la calle Blas Atunza, la posterior en el sector denominado "Moscú" y la entrada lateral se hace por la plataforma Juan Velazco Alvarado. Estas puertas se abren por las mañanas y se cierran por las noches como medida preventiva.

Metros antes de entrar un fortísimo olor a orina, proveniente de un olvidado baño público indica la puerta entrada. En una vista panorámica se observa una ancha y larga pista sin asfaltar por donde cruza un riachuelo negro. Puestos apiñados y hechos de madera vieja, ladrillos y calaminas; pero sobre todo un inolvidable color óxido viejo.

El día comienza con la limpieza de los puestos de venta. Una mujer alta y gorda comenta que "todos los alcaldes que postulan prometen arreglar la pista pero para ganan olvidan su promesa".

Al aproximarse las nueve de la mañana casi todos los puestos ya están abiertos y empiezan a llegar los primeros clientes del día. Son hombres y mujeres de todas las edades. Desde viejos que van a vender alguna herramienta que ya no usan, hasta un niño que fue a rematar su vieja bicicleta. Mecánicos y choferes están a la orden del día para comprar algún repuesto que les falte a sus autos.

Tacora´s shopping center

Pero chatarra no es lo único en Tacorita . Al ingresar por la puerta principal lo primero que llama la atención es una peculiar exposición de ropa. Esta sección se encuentra en el lado izquierdo de la gran calle sin asfaltar y la diferencia con las demás secciones es obvia: no hay nada que envidiar a los grandes almacenes de ropa puesto que aquí encontramos desde pantalones jeans hasta zapatos de segunda, tercera y cuarta mano.

Con un vestido y una blusa color morado, uñas semi pintadas color lila y labios color fucsia, Natividad Sarango (47), comerciante de ropa desde hace trece años, cuenta que el origen de la ropa que venden es "de ropa canjeada por los ropavejeros o sino de algunas personas que no las usan y vienen a venderla".

De contextura trigueña, algo obesa y dueña de una sonrisa casi imperfecta, Natividad prosigue contando que el precio de las prendas depende de la calidad que ésta tenga. Así, tres o cuatro piezas de ropa costará dos soles (dependiendo de la marca y de lo usado que esté) valdrá entre 3 a 5 soles. Un par de zapatos recién pintados puede costar hasta 5 soles y una camisa vale 3 soles. "Todo depende de la marca y el estado en que se encuentre la ropa", agrega.

La ropa es exhibida en percheros especialmente decorados para la ocasión y son ordenadas según la calidad que tengan. En estos singulares puestos se pueden encontrar blusas, camisas, chalecos y hasta vestidos de gala. Llama la atención un vestido de quinceañera color rosa. Sus voluminosos encajes y sus filos dorados recuerdan a los trajes de pasarela europea. "Te lo rebajo a 6 soles", dice la vendedora. En el transcurso del día, una joven vendedora de limones de Chulucanas , compró el vestido.

AFU - Asociación de Fierros Unidos.

Al avanzar un poco más por esa gran pista, quedan atrás los colores multicolores de los trajes para que todo se vuelva otra vez monótono óxido.

Juan Farfán Barrenzuela (71) es el fiscal de la Asociación de Comerciantes de Repuestos y Herramientas Usadas (ACORYHU) en Tacorita. Vestido con un viejo mandil verde, camisa celeste, pantalón beige y anteojos de marco negro, este señor cuenta que los 26 comerciantes reunidos en este gremio se dedican principalmente a la compra y venta de objetos de segunda mano. Agrega que luego de adquirir algo, al parecer inservible, ellos lo vuelven otra vez útil "con maña y buena mano". Mientras conversa, Juan está en plena faena tratando de arreglar un viejo y oxidado candelabro. Al regresar por la tarde al puesto de Juan, el viejo candelabro estaba como nuevo. Por la mañana estaba en 2 soles; ahora su valor es de 10 soles.

Librería Tacorita

Los viejos repuestos de aros, triciclos, bicicletas, balanzas, cinceles, puntas para romper concreto, tuercas, piñoncitos, pedales, catres, etc parecen que no van a terminar nunca. Parece que no hay nada más que ver, sin embargo, casi al final de Tacorita se encuentra el puesto de ventas de Guido Guerrero (57). Este peculiar vendedor se diferencia de sus demás colegas por la diversidad de mercadería que tiene en exposición. En su puesto no sólo se vende chatarra: hay long plays de Abba, Roberto Carlos, Gipsy King´s, etc, cientos de cassetes con diversos géneros musicales que van desde Aguamarina hasta Lucero; libros de cánticos evangélicos, biblias, cancioneros y hasta un "Manual para ser un buen Chamán"

Los juguetes y antigüedades no faltan aquí: una vieja estatuilla de Buda en piedra jade cuestan 8 soles, lo juguetes valen desde uno a10 soles. Según Guido, "en la variedad está el gusto. Un compadre de Lima tiene una negocio igualito en el mercado Las Malvinas y decidí hacer lo mismo", expresó.

Al seguir caminando se percibe un extraño aroma a comida y chicha muy fermentada. Se llegó al final de Tacorita y empieza la inhospitable cadena de restaurants y chicheríos del mercado: Moscú.

"Dime quién me lo robo"

Llego la tarde y el tumulto de gente sólo queda en el recuerdo. A los comerciantes les queda una larga tarde esperando a algún peregrino que vaya a comprar o vender algo. Entre las 3 y las 6 de la tarde personas medio extrañas se animar a hacer un tour por Tacorita. Son delincuentes y "pastrulos" que la final de la intensa jornada van a vender la mercadería obtenida. Claro que ningún comerciante suelta prenda cuando se les pregunta de dónde obtienen los objetos que venden, pero para nadie es secreto que si algo es robado en Piura con mucha seguridad podrá encontrarlo allí.